UEF España reclama una política común europea de migración, asilo y asistencia a los refugiados en tránsito

Los Federalistas Europeos españoles aplauden la resolución de la crisis del Aquarius pero señalan que esta medida no resuelve el problema a medio ni largo plazo, para lo cual se requiere los cambios institucionales que doten a la Unión de las competencias necesarias para llevar a cabo políticas europeas eficaces.

 

La Unión de Europeístas y Federalistas de España, UEF España, celebra la decisión del Gobierno de España adoptada el 11 de junio de 2018 de ofrecer asistencia humanitaria al barco Aquarius, con 629 migrantes rescatados de las aguas a bordo, y su llegada a España haciendo cumplir los principios de la Unión Europea de respeto de los derechos humanos y el deber humanitario de acogida. Esta crisis demuestra nuevamente que es precisa una reforma de las competencias de la Unión para tener competencias en la materia para poder hacer frente a crisis que son de naturaleza transnacional.

UEF España aplaude la decisión del gobierno español y el ofrecimiento del gobierno francés a acoger a aquellos migrantes que lo deseen, demostrando que hay una Europa de la solidaridad y la promoción de los Derechos Humanos más allá del auge del populismo xenófobo. Asimismo, hacemos notar que el rechazo a la acogida de los gobiernos de Italia y Malta, que no sigue unos criterios de proporcionalidad ni racionalidad política, muestra una vez más que es preciso que haya políticas en la Unión que apoyen a los países que sufren la mayor carga migratoria, así como una política común que clarifique en qué lugares se debe la solicitud de desembarco.

Los barcos que realizan labores humanitarias y de rescate de personas a la deriva en el Mediterráneo, fletados en muchas ocasiones por ONG’s y particulares, se hacen cargo de una labor que en este momento los Estados ribereños, y la Unión en su conjunto, en este segundo caso por falta de título competencial, no están llevando a cabo en plenitud. En consecuencia, no es de recibo que su labor sea entorpecida o criminalizada por los gobiernos de algunos Estados miembros, violando de paso los principios y valores del artículo 2 del Tratado de la Unión Europea, el Derecho Internacional y los usos y costumbres de la navegación marítima.

Por ello consideramos que no es aceptable que haya gobiernos que entren en un conflicto de competencias negativo respecto de la responsabilidad sobre los desembarcos de los buques humanitarios, lo que es el resultado de la falta de una Federación con las competencias necesarias para una gestión eficaz de la migración. Asimismo, por criterios de racionalidad operativa, los desembarcos deben producirse en los puertos seguros más cercanos a la operación de rescate, pues no tiene sentido que los barcos deben navegar días y días con personas que requieren asistencia médica y abandonando la zona de operaciones donde se les necesita. Todo esto está derivando en una gestión ineficaz que demuestra la limitación de los Estados miembros para gestionar por sí mismos esta cuestión.

Por lo tanto, consideramos que es preciso que la Comisión Europea aclare esta cuestión, y que la Unión armonice la política de asistencia y rescate a las personas migrantes en tránsito, particularmente en alta mar, además de las políticas de inmigración y asilo. Junto a estas medidas de armonización, solicitamos que los Estados geográficamente posicionados en las rutas más transitadas deben recibir apoyo por parte de la Unión, y del resto de Estados miembros, en lo que respecta al financiamiento de los costes logísticos y el acogimiento de las personas rescatadas, incluyendo el recurso a las cuotas de realojamiento.