Comunicado de UEF España tras el atentado terrorista del 19 de diciembre de 2016 en Berlín. En defensa de una Europa solidaria, abierta y plural

Desde UEF España, queremos manifestar nuestra condena al atentado perpetrado en Berlín el pasado domingo, 19 de diciembre de 2016, y mostrar nuestra cercanía y solidaridad con los ciudadanos alemanes, así como con todos los ciudadanos de otros Estados víctimas de atentados en Francia, España, Bélgica, Turquía, Siria o Irak, entre otros muchos países objetivos del terrorismo fundamentalista.

En todos ellos es la población civil, que desea convivir pacíficamente y en concordia, en sociedades abiertas y multiculturales, la que es víctima del odio y del fanatismo de unos pocos. Los refugiados que llaman a las puertas de Europa forman claramente parte del primer grupo, el de los ciudadanos que huyen de la violencia en sus países de origen y que desean vivir en paz, trabajar, integrarse en sus países de acogida y formar parte de una sociedad global democrática, respetuosa y plural. Los ciudadanos, instituciones y gobiernos europeos que, como el alemán, apoyan su acogida y trabajan por la construcción de sociedades responsables y solidarias son la muestra de la mejor de las Europas posibles y marcan la dirección en la que debemos seguir avanzando. El cumplimiento del acuerdo sobre las cuotas para el reparto de refugiados, el desarrollo de un sistema de asilo común europeo o de una política de inmigración integral europea, son algunos de los siguientes e importantes pasos que debe dar la Unión para cumplir con sus obligaciones internacionales, así como para consolidar el enriquecimiento humano y cultural que se deriva de la incorporación a la sociedad europea de los cientos de miles de seres humanos que huyen de la barbarie.

Existe desgraciadamente otra Europa que emerge sobre las pesadillas del pasado: los nacionalismos excluyentes, la extrema derecha, la intolerancia y el racismo. Son aquellos que culpan a la canciller Merkel de los muertos en el atentado, los que quieren amurallar las fronteras externas de la UE y acabar con la libre circulación de personas del espacio Schengen, los que cuestionan los valores fundadores de la UE de solidaridad y cooperación, los que fingen defender a las clases trabajadores con discursos xenófobos. Éstos son, en la práctica, aliados del terror, pues deslegitiman nuestras instituciones democráticas, minan nuestras libertades y alimentan los propósitos de los terroristas: negar la posibilidad de la convivencia intercultural y afirmar que el choque entre identidades (ya sean religiosas, nacionales, culturales) es inevitable. El terrorismo no tiene la capacidad de destruir nuestro modo de vida ni acabar con nuestras libertades, pero aquellos que siembran el odio y promueven políticas discriminatorias o insolidarias desde las instituciones en las que participan sí tienen capacidad para poner en riesgo los derechos y libertades protegidos por el derecho nacional y de la UE. Por eso, UEF España rechaza firmemente el contenido de manifestaciones radicales contra las instituciones y líderes europeos que facilitan una buena gestión de la acogida de refugiados y anima a los ciudadanos europeos a continuar construyendo una Europa más solidaria y justa.

La división izquierda–derecha no es suficiente para explicar la realidad política y social en Europa y el mundo; hay una nueva dimensión en la que se abre una brecha aún mayor: la apuesta por sociedades abiertas, permeables, tolerantes, frente a la defensa de sociedades cerradas, homogéneas, con identidades inmutables; la apuesta por instituciones supranacionales capaces de gobernar la globalización o la vuelta a las políticas nacionales ineficaces frente a los retos actuales europeos. La diversidad es fuente de riqueza, tanto material como humana y cultural, está en las bases del proyecto europeo y lo engarza con la mejor tradición humanista y universalista Europea. Ahora, más que nunca, animamos a ciudadanos e instituciones europeas a continuar trabajando juntos para fortalecer una Europa unida en su diversidad.